Mi aventura inicia con muchas incógnitas, qué les voy a decir, cómo lo voy a decir, cómo me paro frente a un grupo, ¿tengo que hablar durante dos horas, cómo las lleno?, y mi mayor preocupación: ¿cómo controlo un grupo de 50 alumnos?,etc., etc.
Al iniciar considero que los alumnos tienen cierto nivel académico, que tienen el interés por estudiar.... resulta que no es así, en la mayoría. Busco ayuda en compañeros, y sólo dicen: "con el tiempo sabrás qué hacer", "cuando estés con el grupo sabrás", etc.
Por fortuna, en Colegio de Bahilleres, nos piden a los de primer ingreso, tomar cursos psicopedagógicos que imparten, éstos son los que me ayudaron junto con los compañeros, ya que la mayoría de los que los tomaban, eran maestros que querían aprender a ser mejores profesores.
Inicia la aventura de aprender estrategias, dinámicas, etc., y en verdad uno va poco a poco aprendiendo y a calmar los nervios y a saber dar una clase, planenearla, utilizar estrategias, dinámicas, buscar más información para complementar la clase, realizar prácticas y recordar cómo se utilizan las herramientas y el equipo de laboratorio, y lograr bajar los conocimientos a su vida diaria, aprender lo que es un adolescente y su lugar en ésta sociedad tan cambiante.
Y como decía Unamuno: "pensar y sentir y hacer pensar y sentir" y yo diría: sentir, pensar, hacer y decir, ese lograr que el alumno lo haga de esa forma, enlazar el sentir hasta llegar al decir y que éstos coincidan, además hay que ayudarles a comprenderse y a entender el mundo que les rodea, rescantando el valor humano del conocimiento, dado que decimos que aquél que tiene el conocimiento tiene el poder, pues tendrá más valor cuando ese poder este enfocado con sentido humano.
"El malestar docente" me ocurre cuando encuentro chicos que no les interesa aprender, que puedo hablar de diversas formas y parece que no te escuchan, no entienden o simplemente estan hastiados de escuchar el sermón tantas veces y al final no quieren trabajar y aprender. El ver cómo se conforman con pasar con un seis y no les interesa "aprender".
Una de las estrategias que me ha funcionado, (aunque no siempre ha sido en todos los grupos, ni todos los integrantes de cada grupo) es la de hablar con ellos mostrando interés por su vida desde el punto de vista, en que somos personas, tenemos virtudes y defectos, con problemas, con errores y aciertos, intentando ubicar lo que somos y lo que queremos lograr ser, nuestras limitaciones y que la mayoría estamos con las capacidades para lograr ser mejores. Sin llegar a intimar con ellos, para evitar confusiones, de hecho en las dinámicas utilizadas, solo ellos conocen los resultados y las interpretaciones, y de ésta forma logro tener interés por aprender, ya que se da cuenta de que a pesar de los problemas que puedan tener pueden trabajar para ser mejores y que el aprender los ayudará en mucho.
Para mí es un gran compromiso cada semestre enseñar y lograr que jóvenes aprendan. Es un gran orgullo cuando me buscan y reconocen mi trabajo, y es un gran reto estar frente a un grupo de jóvenes que no sabes lo que en realidad esperan de ti: aprender o solo pasar la materia.
martes, 31 de mayo de 2011
Mi confrontación con la docencia
Mi trayectoria profesional inicia en el Instituto Mexicano del Petróleo en el cual fui becaria durante dos años aproximadamente, mientras estoy en la Universidad estudiando; de ahí ya casi al final de la carrera entro a hacer mi servicio social en el Instituto Mexicano de Comunicaciones. Cuando termino la carrera de Ingeniería Mecánica Eléctrica entro a trabajar en el Grupo ICA, realizando proyecto para la Línea 8 del Metro y después proyecto de Edificios Inteligentes, cuando en México tenía poco tiempo de llegar éste concepto y las empresas a desarrollarlo para construir los nuevos edificios bajo éstos lineamientos.
Mi actividad como docente inicia dando asesorias a jóvenes que tienen problemas con matemáticas. Me doy cuenta de lo importante es que un joven tenga apoyo a nivel personal, para que entonces se interese y combata ese “monstruo” llamado Matemáticas y Física.
Es entonces cuando regreso a trabajar, buscando trabajo llega a mí la convocatoria para Colegio de Bachilleres, decido entrar y desde entonces ya voy para 8 años en esta Institución trabajando.
Ser Profesor es en ocasiones muy gratificante y en otras muy frustrante. Gratificante cuando logras llegar al joven a tal grado que haces que tenga interés en lo que le enseñas, en aprender más; y frustrante cuando te encuentras con jóvenes que no les interesa la vida, que están por estar, que el hecho de sacar un seis es lo máximo, porque ya “pasaron”.
El ser docente a nivel Medio Superior es algo muy importante y con una gran responsabilidad, dado que los jóvenes son el futuro de nuestro México. He tenido grandes satisfacciones cuando los alumnos reconocen mi trabajo y llegan a acercarse, no solo como profesora, sino como alguien que los puede guiar para tomar decisiones para sus proyectos profesionales.
De acuerdo a la percepción que tengo de mi docencia y a la experiencia, he visto que el trabajar con personas, donde los resultados de nuestro trabajo se reflejan en ellas, es necesario tomar en cuenta varias situaciones: la situación socioeconómica en que viven, la situación familiar y social, sus valores y sus intereses tanto como personas como de estudiantes.
Por lo que la preparación en psicopedagogía es muy importante. Podré tener los conocimientos de la asignatura, sin embargo es necesario para mi, el conocer más sobre lo que implica ser un adolescente en ésta época, con tecnologías que se renuevan cotidianamente, con nuevas ideologías y que al final siguen siendo adolescentes, con o sin valores. Considero que la actualización como profesora debe ser continua y real. Dentro de mi desarrollo en clase incluyo algunos ejercicios donde se tocan los valores, esto les ayuda ha entenderse y se logra que se interesen por aprender. Estos ejercicios no son cada clase, trato de incluirlos cuando me doy cuenta que no hay mucho interés y ellos al percatarse que me interesan como personas, entonces resurge el interés por aprender.
La docencia ha sido un gran reto, ya que había trabajado con equipo, desarrollando proyectos, etc., claro me relacionaba con compañeros para ponerse de acuerdo en cuestiones de trabajo, sin embargo, ahora el trabajo es directo con personas, ahora el resultado no es un edificio con instalaciones concluidas o un equipo satelital funcionando óptimamente, ahora son personas, diferentes entre sí, con grandes variantes, con intereses diferentes, en fin, con seres humanos y su complejidad.
Con un reto así, se logran aprendizajes muy significativos, como adquirir seguridad frente a un grupo, buscar estrategias y dinámicas para lograr la permanencia del grupo en clase, lograr que adquieran conocimientos y que además sean significativos, y en ésta búsqueda he logrado aprender de los demás acerca de mí misma.
En la primera clase, trabajo con una dinámica donde ellos se presentan y hablan de sí mismos, de tal forma que nos damos cuenta de nuestra diversidad la cual nos lleva a uno de los valores fundamentales dentro de la clase: el respeto y la aceptación de quienes somos y de los demás, incluyendo la tolerancia y la aceptación. Después de socializar y romper el hielo, entramos en materia dando el temario y lo que vamos a necesitar en clase, forma de evaluar, trabajos, proyectos, exámenes, etc. Se realiza una prueba diagnóstica y al concluir la clase se da un resumen de ésta y al final se deja la tarea.
En cualquier otra clase, se inicia con revisar la tarea, solucionarla haciendo una retroalimentación y se desarrolla el tema del día o si es una práctica (Física) se realiza, al final se realiza un resumen como conclusión y se deja la tarea. De manera general así es como se va desarrollando la clase.
A lo largo de estos casi 8 años en la docencia me puedo percatar de que hay problemas en cuanto a herramientas, materiales, tecnología, etc. y diversas preocupaciones como son la implementación de nuevos programas, de la actualización del profesor tanto en psicopedagogía, competencias, tecnología, etc. y tambien puedo dislumbrar satisfacciones: como cuando se logra una interacción entre el maestro y el alumno para resolver problemas de tipo académico, cuando se logra transformar un ser humano, inculcándole valores y herramientas que le sirvan en su entorno, en su vida cotidiana, formar profesionistas como persona pensante, reflexiva, que cuestionen a la sociedad y su entorno.
Además somos investigadores de nuestra propia práctica cotidiana porque buscamos las mejores estrategias y técnicas adecuadas, lo cual nos lleva a ser mejores; buscamos tener calidad al realizar nuestra labor repetando los valores y la dignidad de cada ser humano.
El docente debe enseñar a pensar sobre la base del pensar, intervenir en los momentos precisos, interpretar señales gestuales de los alumnos, percatarse si ha logrado lo planeado a veces sin preguntar; solo con el hecho de sentir, de ver y lograr una empatía con sus alumnos.
Esta nueva visión del docente nos lleva a tener una nueva visión, somos más analíticos, críticos, reflexivos mejores seres humanos lo cual llevará a los alumnos a elevar su grado de madurez y su capacidad intelectual.
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